Bonjour, ça va?

La ciudad del amor, de las luces y de las mil caras (o eso dicen…). Oh là là! 

¿Sabes ya dónde estamos? ¡Seguro que sí! Y si no te voy a dar las pistas de mi viaje para que lo averigües: hay muchos lugares para visitar. 

La primera parada es la torre Eiffel, ¡madre mía que altísima que es! Subí hasta los más alto y se podía ver toda la ciudad. Eso sí, ¡qué dolor de piernas de subir tantas escaleras: 1.665 peldaños para ser exactos! Sí, sí, casi dos mil escalones. ¡Pero cuidado, que los subí y los bajé! Por lo tanto hice un total de 2.330 escalones. ¡Así me dolían tanto las piernas! 

Fui a la catedral de Notre Dame, como la que sale en la película de 'El jorobado de Notre Dame', pero esta es mucho más grande que la que sale por televisión. ¡Ya me gustaría a mí ver a alguien intentando subirse por sus paredes, tiene que ser imposible! 

Pasé por el museo del Louvre y es precioso. Allí estaba la 'Mona Lisa', ¿sabes quién es? Seguro que sí, es esa mujer que parece que te mira y que te sigue con la mirada y que tiene una sonrisa que parece que no se ríe. Es un poco rara, pero es uno de los cuadros más famosos del mundo. 

Estaba tan cansada después de visitar tantas cosas que decidí sentarme a comer un 'quiche lorraine'. Con tanto queso y bacon estaba para chuparse los dedos.

En cuanto lleguemos a casa tenemos que cocinarlos sí o sí. ¿Te apuntas? 




Quiche lorraine (Francia) 

Ingredientes: 
•Una lámina de masa brisa fresca 
•4 huevos grandes 
•300 ml de crema de leche 
•250 ml de leche entera 
•325 gramos de bacon 
•Una pastilla de caldo de pollo 
•Nuez moscada molida 
•Pimienta negra molida 
•Sal 
•175 gramos de queso rallado (Opcional) 

Elaboración 
En primer lugar, precalentamos el horno a 200 ºC con calor arriba y abajo. 
Forramos nuestro molde con la lámina de masa quebrada acoplándola a la base y las paredes para que coja la forma. 
Introducimos en el horno la masa durante 10 minutos para que se vaya haciendo. (Para que no se infle, podemos ponerle encima unas legumbres secas que después retiraremos). 
Mientras se hornea, cocinamos el bacon. Lo cortamos en trozos pequeños y lo sofreímos en una sartén con 2 gotas de aceite de oliva, (no vamos a necesitar más porque el beicon ya suelta su propia grasa). Lo vamos revolviendo hasta que coja color. Una vez esté dorado, lo sacamos a un plato con un trozo de papel de cocina para que absorba la grasa resultante. 
En un bol batimos los huevos y después les incorporamos la nata. Mezclamos todo hasta que se integren bien los ingredientes, le añadimos la nuez moscada y sazonamos a nuestro gusto con sal y pimienta negra. 
Una vez que tenemos la masa fuera del horno ya a medio hacer, le añadimos el bacon en trozos, repartiéndolo por toda la base uniformemente. 
A continuación, vertemos cuidadosamente la mezcla de huevos y nata hasta el borde del molde, pero sin que se salga. 
Introducimos el quiché en el horno otros 30 minutos hasta que la superficie se dore y el relleno se cuaje. (Lo podemos comprobar pinchando un palillo en el quiché, si sale limpio ya estaría hecho).
Dejamos que enfríe unos minutos antes de desmoldar el quiché, (cuanto más tiempo esperemos, más fácil será desmoldarlo. Si tenemos dificultades para hacerlo, podemos ayudarnos de una espátula para separar el molde de la masa). 
El resultado es una tarta salada de lo más sabrosa. 
Sólo queda cortarlo en porciones y servirlo templado.